V Jornadas de Sexología de la UNED

El 18 y 19 de septiembre estuve en las V Jornadas Universitarias Internacionales de Sexología de la UNED (Universidad Nacional de Educación a Distancia, España). Hubo algunas ponencias muy interesantes, además de ver la iniciativa y las buenas ideas de los alumnos del Máster de Sexología, y de conocer a gentes de sitios diversos que comparten mi pasión por esta disciplina. Voy a contar aquí las cosas que más me llamaron la atención de las dos intervenciones que más me gustaron. Como siempre, puedes acceder al texto en PDF aquí.

Jornadas de Sexología, UNED, Madrid, septiembre 2015

Abrió las jornadas Gabriel Montoya, médico psiquiatra y sexólogo de la Universidad de Antioquia (Medellín, Colombia), con una charla de título complicado: “Transhumanismo-posthumanismo sexual: entre el cansancio, los fetiches y las prótesis.”

Palabros tan complejos escondían una interesante reflexión sobre el cansancio colectivo en la aproximación a la erótica, es decir, esa sensación que muchos tenemos de que ante tanto estímulo de carácter erótico en la vida cotidiana (es que para vender cualquier cosa parece que hay que poner a alguien en plan porno en el anuncio), lo que se obtiene es una saturación y una fatiga que, propone, empujan a buscar siempre algo más allá.

Porque lo curioso es que tanta saturación en realidad vende imágenes e ideas falsas de lo que es la erótica y la sexualidad. Y aquí trajo a colación al rinoceronte de Durero y su impacto sobre lo que pensaban sus coetáneos que era un rinoceronte:

El rinoceronte de Durero y la erótica

¿Eh? ¿Perdón? ¿Qué tiene que ver el rinoceronte de Durero con la erótica? Pues lo mismo me pregunté yo. Lo que propone Gabriel es que pasa algo parecido con la imagen que tenemos de lo que deberían ser la erótica y el placer.

A ver, lo que pasó con Durero fue que le encargaron que representara a un rinoceronte, sin haber visto nunca uno, a partir de un boceto y de lo que le contaron otras personas. E hizo su obra maestra. Y gustó tanto, que se reprodujo hasta la saciedad por Europa, que no había visto un ejemplar vivo en siglos. Así que los europeos del siglo XVI estaban convencidos de que eso era un rinoceronte, hasta tal punto que cuando medio siglo más tarde llegó un ejemplar vivo, dijeron que no, que eso no era, que querían el de Durero.

Pues con la erótica y el placer pasaría algo así: nos venden todo el tiempo imágenes tan superlativas de lo que en teoría “es el placer verdadero”, que cuando nos encontramos el nuestro no nos creemos que sea el bueno, y vamos tras esa quimera que no existe. Y como no la encontramos, nos frustramos, y buscamos las prótesis (juguete, ayuda, fármaco, porno, etc) que nos acerquen a esa fantasía. Y aquí digo yo, sobre lo que propone Gabriel: ¿y si trabajamos cada uno con nuestro propio rinoceronte, y lo pintamos con nuestros propios colores? Igual no hacemos un Durero pero sí un Picasso. O un Matisse o un Frida Kahlo, o mejor aún, un yo y un tú…

También habló Gabriel sobre los cambios que ocurren en el deseo propio y el de la pareja tras lesiones corporales graves, como amputaciones o cirugía mayor, tal como lo ve habitualmente en su trabajo con las víctimas del conflicto armado en Colombia. Muy interesante su experiencia con personas que consiguen erotizar sus nuevos cuerpos mutilados, sus muñones y cicatrices.

Al día siguiente cerró las jornadas el maestro Félix López, catedrático de la Universidad de Salamanca y una de esas personas a quienes nunca te cansas de oír.  Su ponencia se llamaba “Ética de las relaciones sexuales y amorosas, un tema olvidado”. Ya solo con el título me puse feliz, porque siempre me gusta que se hable de eso que parece tan tabú: la ética del sexo.

La frase que permeó toda su charla fue “La sexualidad está en el reino de la libertad”, la libertad le es absolutamente inherente. Y a partir de ahí empezó a desgranar una serie de ideas sobre la ética, que si no se me escapó ninguna, sería más o menos así (esta es lo que yo entendí de lo que dijo Félix, si hay errores, son míos):

  • “El buen corazón empático y la ética del placer compartido”, que habla de la capacidad de ponerse en la piel del otro y de dejar que el otro se ponga en la tuya, del disfrute de compartir el placer y la intimidad, de ser capaz de abandonarse en el otro.
  • “La ética de la lealtad”, que no de la fidelidad. Habla de la importancia de llegar a acuerdos y cumplirlos, de no engañar. No se trataría de la ética de la fidelidad, porque no implica acordar fidelidad, sino acordar lo que se esté en capacidad de cumplir, y cumplirlo.
  • “La ética de la igualdad”, de la no subordinación, la no dominación. Ambos miembros de la relación están en igualdad de condiciones, sean quienes sean.
  • “La ética de la salud”, que conlleva no descuidar la salud en aras del placer o de la otra persona, habla de entender y responsabilizarse de lo que implican tus acciones en términos de tu salud. Considera que aquí hay un gran fracaso del sistema sanitario, que se niega siquiera a discutir abiertamente las consecuencias de las prácticas eróticas, y las opciones que existen para minimizar los riesgos. ¿Cuántas veces hemos oído a personas que tienen dudas simples, pero que dicen que nunca podrían hablar de ello con su médico de cabecera?
  • “La ética de los cuidados”, se refiere a la importancia de los cuidados mutuos en la pareja, de poder contar con el otro cuando enfermas, o simplemente cuando lo necesitas, de los pequeños mimos de la cotidianidad.
  • “El derecho a la desvinculación amorosa”: este punto me pareció particularmente interesante, porque lo he reflexionado muchas veces. Se refiere al derecho de cada uno a salir de la pareja sin que haga falta llegar a un acuerdo con el otro, por la simple voluntad de hacerlo. De entender la disolución en estos términos, en oposición a entender la ruptura como fracaso; de ser capaces de vivirlo así y de explicar a los hijos que el hecho de que la pareja se separe no quiere decir que dejen de ser amados y cuidados, que quien se va (de la pareja que forman los progenitores) no lo hace por maldad sino porque es su derecho.
  • “La ética de la diversidad y la tolerancia”, aunque yo cambiaría la palabra tolerancia por respeto. Pero está claro de qué se trata, de diversidad.

¿Por qué es necesario todo este discurso sobre la ética? Porque somos seres para el contacto y la vinculación.  Esta frase sí es textual y creo que explica muy bien su discurso. Félix acaba de publicar un nuevo libro sobre este tema: “Ética de las relaciones sexuales y amorosas”,  con editorial Pirámide. Me lo compraré y leeré atentamente.

Ética de las relaciones sexuales y amorosas

Aparte de estas dos intervenciones y algunas otras, pudieron verse propuestas interesantes y provocadoras de los alumnos del máster; me gustó mucho la de Laura Clotet: “Estrés laboral: del trabajo a la cama pasando por el comedor”. Resulta que ella va y consigue que los grandes sindicatos la inviten a hablar de las consecuencias del modelo laboral sobre la sexualidad de los trabajadores. Me encantó.

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©Ana María Caro. Este artículo puede ser compartido, reproducido, leído y comentado de cualquier manera, siempre que se cite su origen y autoría.

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