Sexualidad y tercera edad: Placer sin fecha de caducidad

Hoy quiero proponerte un viaje: te invito a ir en una máquina del tiempo, a una velocidad moderada, hacia el futuro. Pero no el de la humanidad en general sino el tuyo en particular. No vamos a parar en todas las “estaciones” de ese futuro: el tour de hoy va a detenerse sólo en las paradas que nos interesen de tu sexualidad. Hoy vamos a hablar de sexualidad y tercera edad.

Sexualidad y tercera edad
Supongo que alguna vez habrás imaginado lo que te vas a ir encontrando por el camino, porque es lo que se asume como “normal” en la sociedad. Tal vez pienses que el sexo va a acabarse en algún momento, porque así se supone que tiene que ser.

Si eres mujer, tal vez pienses que eso va a pasar en la menopausia o poco después. Si eres hombre, a lo mejor crees que estás condenado a tener problemas de erección, y que en algún momento, irremediablemente, dependerás de las famosas pastillitas azules.

Pero nada de eso es verdad, nada de eso pasa “siempre”, nada es “normal” ni “anormal”. Porque, entre otras cosas, en sexualidad no se pueden usar las palabras “siempre”, “normal” ni “anormal”. Porque cada persona vive la suya a su manera.

Imagina, si no, tu caso concreto. Imagina que un día, sin saber por qué, resulta que está mal visto que tengas deseos y que disfrutes de tus relaciones, y que además todo el mundo asume que ya has cerrado ese tema para siempre. -¿Por qué?- te dirás. Buena pregunta. ¿Por qué?

La respuesta es que, casi con seguridad, eso no es lo que te vas a encontrar en tu futuro. Por supuesto, lo que encuentres en tu futuro dependerá mucho de lo que haya ocurrido hasta ahora en tu vida y de lo que tú hagas que ocurra de aquí en adelante. Pero lo que sí es seguro es que el disfrute de la sexualidad no tiene fecha de caducidad, ni para ellos ni para ellas.

El deseo sexual en las personas mayores, en el blog de Amaturum, Sexología

Tal vez lo que te encuentres en tu futuro, en la llamada “tercera edad”, sea algo más parecido a esto:

  • Lo más probable es que tu vida sexual siga siendo feliz y placentera, similar a los que ha sido en otras etapas de tu vida.
  • Seguramente tus ganas, tus deseos, tu anhelo de intimidad, y de erótica, y de encuentros sexuales, se mantengan a lo largo del tiempo, especialmente si han sido más o menos habituales a lo largo de tu vida. Lo que puede pasar es que cambie el tipo de deseos que tengas, según vayan cambiando tu cuerpo y tu energía, y los de tu pareja, si la tienes. Puede ser que lo que te excite y te haga feliz en el futuro sea un tipo de encuentro más tranquilo o más relajado que ahora. O puede que no.

Aunque no tengas pareja, probablemente el deseo no desaparezca, de manera que nunca es tarde para iniciar una nueva relación que incluya una sexualidad plena para los dos, si así lo quieres. Y por supuesto siempre está bien si satisfaces ese deseo sin necesidad de otra persona. En algunos casos el deseo sí disminuye, eso también puede pasar.

  • Seguramente tu cuerpo irá cambiando, de manera que igual que puede que ya no quieras o no puedas correr una maratón (¡o sí!), puede que tengas que adaptar tus prácticas a las formas en que tu cuerpo va envejeciendo. Y aprender a querer ese cuerpo que te ha acompañado toda la vida, y que ahora necesita que lo quieras y lo cuides con especial mimo.

El cuerpo que envejece también siente y disfruta del sexo y las caricias

  • Puede que la disminución de las hormonas más implicadas en la respuesta sexual (estrógenos en las mujeres y testosterona en los hombres) hagan necesario algún ajuste adicional, como el uso generoso de lubricantes para contrarrestar la sequedad vaginal, o el ajuste de los tiempos del encuentro para contrarrestar la menor rapidez en la erección y la excitación.
  • Es posible que vayan apareciendo enfermedades propias de la edad, y que necesites tomar medicamentos para tratarlas. En algunos casos, esas enfermedades y/o esos tratamientos pueden hacer que tengas que cambiar el tipo de relaciones que entablas, bien por las propias enfermedades, bien por efecto secundario de los fármacos.

Esto es importante en enfermedades o tratamientos para el corazón, el colesterol, la diabetes, la hipertensión o la depresión, entre otras. Lo que importa en estos casos es que sepas que esto puede pasar, y que lo hables tranquilamente con tu médico, porque probablemente pueda ayudarte y adaptar tu tratamiento a lo que necesites. Si esto no es posible y no se puede cambiar el tratamiento que recibes, los sexólogos/as siempre podemos ayudar a encontrar soluciones que se adapten a cada circunstancia en concreto.

  • En algunos casos aparecen dificultades más grandes con la erección, y entonces puede que necesites fármacos que te ayuden. Si es así, no dudes en consultar a un especialista, médico o sexólogo, para evaluar lo que se puede hacer y lo que va mejor en tu caso concreto.
  • También puede ocurrir que aunque tus deseos y tu cuerpo sigan queriendo fiesta, tus circunstancias ya no te lo pongan tan fácil, porque tu autonomía haya disminuido y hayas perdido parte de tu intimidad. Esto es muy habitual cuando las personas tienen que ir a vivir a una residencia de mayores o a casa de hijos o familiares, especialmente si eso no ocurre con su pareja de toda la vida.

Actualmente esto está empezando a cambiar, y ya hay ejemplos que corroboran la importancia de conservar la intimidad y la capacidad de decidir, para el bienestar de las personas que necesitan ser acogidas porque ya no pueden vivir de forma autónoma. Sin embargo todavía falta mucho por hacer; creo que este es un tema en el que no se ha insistido lo suficiente y que a mi modo de ver es una verdadera falta de consideración y respeto hacia las personas mayores. La intimidad es un derecho que no se pierde nunca. Y la posibilidad de compartirla con quien queramos, tampoco.

Todo esto puede pasar o no pasar. Tanto a personas hetero como homosexuales, que con frecuencia son doblemente invisibles a los ojos de la sociedad.

Parejas mayores homosexuales. Doblemente olvidadas

Espero que te haya gustado el viaje, y especialmente que te guste cuando lo recorras en la vida real. Y recuerda, tu sexualidad es tuya, vívela a tu gusto y disfrútala, ¡que para eso se la inventaron! Y si tienes alguna pregunta, puedes escribirme y estaré encantada de ayudarte.

Para terminar, te dejo de regalo un mini-poema de uno de mis hombres favoritos del mundo, Mario Benedetti, que me encanta. Se llama “Síndrome”:

Síndorme, de Mario Benedetti, sobre la sexualidad en los mayores

Aquí lo tienes en la voz del propio Benedetti:

Como siempre, tienes el texto del artículo en PDF aquí, y las imágenes en la sección “Descargables”.

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©Ana María Caro. Este artículo puede ser compartido, reproducido, leído y comentado de cualquier manera, siempre que se cite su origen y autoría.

Autorías de las fotografías:

Pareja andando: Old couple, por spazbot29, Flickr, licencia CC, https://goo.gl/JhP6jw. Pareja mayor: Sweet old kiss, Jonel Hanopol. Flickr, licencia CC, https://goo.gl/P8mcPG. Manos: The beauty of old age, Vinoth Chandar, Flickr, licencia CC, https://goo.gl/XajJ5P. Pareja de mujeres: Free love, Tetyana Pryymak. Flickr, Licencia CC, https://goo.gl/iN10jx. Pareja de hombres: John & Christopher, Rene Bach, Flickr, licencia CC, https://goo.gl/q91pc0. El resto de imágenes no requieren atribución.

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