Mi biografía

Nací en Bogotá y viví allí hasta el año 2000. Allí me hice médica en la Pontificia Universidad Javeriana, y trabajé varios años en medicina clínica.

Después cambié de continente, me formé como epidemióloga y me dediqué a la investigación en VIH y sida en el Plan Nacional sobre el Sida y el Centro Nacional de Epidemiología en Madrid, España. Obtuve un doctorado en Epidemiología y Salud Pública, y durante 15 años estuve buscando respuestas a temas sociales, médicos, epidemiológicos y terapéuticos relacionados con el virus. 

Simultáneamente me hice sexóloga. ¿Por qué? Porque durante la carrera de medicina fue casi la única asignatura que de verdad me tocó el alma y me hizo emocionar en serio. Así que tenía claro que había que hacerlo.

Me formé en Incisex (Universidad de Alcalá), de la mano del maestro Efigenio Amezúa y su equipo, en lo que él ha bautizado como sexología sustantiva: es decir, la sexología que estudia y reflexiona sobre el sexo que somos, no sobre el que tenemos ni el que hacemos. O sea, el que nos ve a todos como seres sexuados, sin que podamos dejar de serlo.

¿Significa esto que no nos ocupamos de la erótica, o de los temas en que solemos pensar cuando hablamos de sexología, como erecciones, orgasmos, deseos, ganas, fantasías, orientación e identidad, etc.?

¡Por supuesto que sí nos ocupamos de todo ello!

Pero no de forma aislada como una “función”, o peor, como una “disfunción”, sino en el contexto del hombre o la mujer con quien hablamos. Me gusta decir que, en últimas, buscamos desfacer los entuertos que con tanta frecuencia rondan por las vidas y las alcobas de hombres y mujeres.

Después de Incisex (Máster en Sexología Clínica y Educación Sexual, en convenio con la Universidad de Alcalá), donde tuve profesores increíbles como Efigenio, Marcos Sanz Agüero, Joserra Landa, Agustín Malón o Almudena Herranz entre otros, me fui a Bilbao a formarme como terapeuta con Joserra, Ester Pérez Opi, Agurtzane Ormatza, Mark Beyebach y muchos más de la misma cuerda, la del enfoque sistémico, en Biko Arloak, en el Programa de Entrenamiento en Sexología Clínica.

Luego, a principios del 2011 nació Amaturum, mi sitio para hacer sexología y para atender a quienes me buscan. Trabajo presencialmente con personas que necesitan solucionar alguna dificultad relacionadas con su sexualidad, y en la plataforma virtual comparto mis opiniones sobre temas que considero relevantes, además de atender a quienes por cualquier motivo prefieren que nos veamos por videollamada. También es mi ventana para hacer una de las cosas que más me gustan: la divulgación, con una presencia fuerte en internet y algo de radio, prensa, tele...

Soy miembro de la Asociación Estatal de Profesionales de la Sexología (AEPS). Cuando necesito ayuda, recurro a profesionales de otras disciplinas, como psicólogos, educadores, matronas o trabajadores sociales, o bien a médicos de otras especialidades. Creo y aplico el Código Deontológico del Sexólogo.

Además soy mujer, mamá, lectora variopinta, narradora y escritora de cuentos, amante de los animales y hedonista de las pequeñas cosas. "

Un inciso: te estarás preguntando lo que significa Amaturum. Es una palabra latina que significa “lo que ha de ser amado”. La escogí porque incluye a mujeres y hombres por igual, y porque refleja lo que al final somos todos: seres destinados a ser amados.

Pedir cita en www.amaturum.com