El Blog de Sexología de Amaturum nace hoy

Para mí, hoy es un buen día, porque aunque Amaturum existe hace ya tiempo, su blog de sexología nace hoy, y esta es su presentación formal. ¡Espero que podamos celebrar muchos cumpleaños!

¿Por qué me interesa tener un blog? Por varias razones, pero creo que la principal es que me enfada que las personas tengan que pasar por una consulta de sexología (como la mía) sólo porque cuando tuvieron pequeñas dificultades no encontraron a nadie de confianza que les ayudara con sus inquietudes. Ya lo sé, parece que tiro piedras sobre mi propio tejado… pero no. Es que de verdad me enfada.

 

Blog de Sexología

Quienes me conocen saben que me gusta resumir las ideas en frases que uso a menudo. Algunas de esas frases explican este enfado:

  • Creo firmemente que cualquier sufrimiento por temas sexuales es un sufrimiento desperdiciado. Y lo que suele pasar es que desde que empiezan las dificultades hasta que la gente aparece en la consulta ha pasado un tiempo (habitualmente largo) de sufrimiento, que podría haberse evitado o aliviado mucho antes.

¿Por qué? Porque aceptar que se necesita ayuda en esta esfera tan íntima suele ser difícil, y porque no es un tema fácil de abordar con las personas con las que hablamos de tantas otras cosas. Internet ofrece mucha información, pero no siempre la más sensata ni la más tranquilizadora. Así que es fácil perderse.

  • Con frecuencia ocurre el fenómeno de la bola de nieve: o sea, que algo que empezó como una dificultad pequeñita se va cubriendo de ansiedad, miedo y desconocimiento, como capas sucesivas en una bola de nieve.

El ejemplo clásico es el del hombre que un día se toma dos copas de más, y un rato después no consigue una erección. Luego se queda pensando: “…serían las copas, la próxima vez irá bien…”  pero la próxima vez está ansioso, mirando expectante su propia erección. Y si no va todo lo bien que esperaba, empieza la ansiedad. Y la erección se pone tímida, porque no le gusta la ansiedad, y la ansiedad crece porque no consigue una erección. Al final, un hecho que es habitual se convierte en un problema serio, sólo por las capas de ansiedad que se han ido acumulando.

Lo siguiente que suele pasar es que alguien le pone una etiqueta de enfermedad a esto que es una dificultad. Y entonces la persona piensa “Tengo una disfunción eréctil. Debo necesitar pastillas”. Aunque es verdad que en algunos casos las dificultades se deben a motivos orgánicos, esto sólo ocurre en un porcentaje bajísimo de las personas que vienen a la consulta. Por lo tanto sólo unas pocas necesitan pastillas (u otros tratamiento médicos), porque la inmensa mayoría no tienen ninguna disfunción, tienen una dificultad que se ha hecho grande.

Lo mismo pasa con muchas otras dificultades, como la eyaculación precoz o los orgasmos esquivos. No quiero decir con esto que estas dificultades sean pequeñeces, quiero decir que habladas a tiempo no llegan a convertirse en una gran masa de ansiedad, y son mucho más fáciles de solucionar.

 

Mitos sexuales que vende la sociedad

  • “La sociedad vende. ¿Compramos?” Con esto me refiero a los miles de tabúes que nos rodean y que no solemos cuestionar. ¿Cuántas veces hemos dado por buena la afirmación “los hombres tienen ganas todo el tiempo” o “a las mujeres no les gusta esto o lo otro”?

Y entonces hay un día en que eso no es lo que pasa. Él no tiene ganas, o ella quiere algo fuera del guión. Por favor, me interesa que se entienda que estoy usando como ejemplo dos de los clichés más habituales, y que los considero eso: clichés o tabúes. Pero es que resulta que me traen a muchas personas a la consulta. Personas que sienten que no encajan en lo que se supone que debería ser, y que sufren por ello.

Educación Sexual

 

  • “Si a los chavales les debemos mucha educación sexual, a los adultos nos la deben casi toda” No a todos, por supuesto. Pero a una buena mayoría de quienes somos adultos actualmente nos tocó una educación sexual mala o nula. Así que me paso buena parte del tiempo de la consulta haciendo educación. Y si me puedo apoyar en un blog, ¡estupendo!

Este blog existe porque todas estas cosas me enfadan, y porque para abordarlas viene bien tener un sitio en internet. También existe porque disfruto mucho hablando de sexología.

Así que, llegados a este punto, ¡te animo a que pongas sexología en tu vida! Y para no perderte nada, lo más fácil es que te suscribas al blog, así te llegará a tu bandeja de entrada el boletín con lo que voy publicando. No te preocupes, sólo hay dos boletines al mes, y te puedes fiar porque tu dirección de correo estará a salvo aquí, nunca se la cederé a nadie, y cumplo la ley de protección de datos.

Y si necesitas pedir una cita para venir a la consulta, o para que te atienda por videollamada, toda la información está aquí. 

¡Bienvenidx!

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