Artículo de opinión: Las dos cirugías que toda persona transexual necesita

Los baños y las personas transexuales

En estos días veo con frecuencia noticias sobre los baños que deben usar o no las personas transexuales, especialmente en Estados Unidos. Veo con enorme estupefacción la idea extraña de crear un tercer baño, para personas trans, como si las personas trans no fueran hombres y mujeres. De verdad, que no lo entiendo.

Artículo de opinión sobre transexualidad

Siempre me sorprende que haya este tipo de debates, como si tuviera alguna trascendencia el baño al que entramos, aparte del hecho de que en el de mujeres siempre hay más fila. Por lo que leo, parece como si los baños fueran sitios de enorme riesgo para alguien o por algo, no sé, ¡como si en el resto de la vida no estuviéramos mezclados unos con otras! Vale que son sitios a donde se va a ocuparse de actividades privadas. Ok. ¿Y?

En medio de mi estupefacción por este tema estuve hace poco en un local del barrio de Lavapiés, en Madrid, donde las puertas de los baños tenían estos letreros, para que cada quien eligiera el que más le conviniera:

puertas-de-baños-transexualidad

Sobra decir que me pareció la forma más sensata de salvar el tema de los letreros en las puertas de los baños.

Es que si lo pensamos un poco, en realidad el baño es el sitio más habitual donde se nos obliga a auto-definirnos y a actuar en consecuencia. Pero también, si lo pensamos un poco, en realidad no haría falta que estuvieran separados, si se garantiza la privacidad necesaria para ocuparse tranquilamente de lo que sea menester (y siempre que permanezcan igual de limpios, obviamente). O sea, como en los baños de cualquier casa, ¿no?

Bueno, el caso es que este tema de la separación de las personas, y en especial la idea absurda de que las personas trans son una especie de tercer sexo que hay que señalar (sería lo que pasaría si hubiera un baño específico para ellxs. Por cierto, ¿para ellos y ellas, o uno para ellos y otro para ellas?), me llevó a pensar en plasmar aquí una idea que me ronda desde hace tiempo, sobre las cirugías que necesitan las personas trans.

Básicamente, pienso que todas las personas trans, independientemente de su edad y de otras circunstancias, como su sexo sentido o el cuerpo que tengan, deberían tener acceso libre y tranquilo a dos cirugías fundamentales:

  1. La de sus documentos de identidad, TODOS sus documentos de identidad, para que reflejen la verdadera identidad de la persona, y
  2. La de la mente colectiva de la sociedad que lxs rodea, para que entienda que la transexualidad simplemente forma parte de la diversidad.

Creo que es absurdo que el sistema se apropie del derecho que tenemos todxs a ser quienes somos, y que obligar a alguien a tener que ir por la vida con unos documentos que dicen que se llama María cuando en realidad es Juan, o viceversa, es inútil y cruel. Creo que no basta con cambiar solo el nombre, o solo la mención de sexo, solo en algunos documentos, ¿Qué sentido tiene? Si soy María y mujer lo soy en todo lo que me concierne, si soy Juan y hombre lo soy en todo.

Por eso no basta con cambiar los datos en la lista de escolarización, en el carnet de la biblioteca o en la tarjeta sanitaria si no se hace de la misma forma en todos los documentos que conciernen a esa persona. Es una sola persona. ¿Por qué tiene que tener unos documentos que dicen una cosa y otros otra, y que además son discordantes con lo que esa persona nos está diciendo que es?

Los documentos de identidad deben estar acordes con la identidad de las personas transexuales

Por otra parte, necesitan que la sociedad cambie su forma de ver las cosas. Adaptando algunas palabras de Benedetti, la sociedad necesita coincidir con gente que la haga ver cosas que ella no ve, que le enseñe a mirar con otros ojos. Y eso se hace con educación sexual, educación sexual, y más educación sexual. Educación de los sexos, de lo que somos hombres y mujeres, de cómo nos entendemos y cómo nos relacionamos unos con otros. Educando en la filosofía de la sexología. Como dice Efigenio Amezúa, entendiendo que entre los sexos hay más valores cultivables que problemas tratables. En el sexo como valor. El sexo que somos, no el sexo que hacemos.

Y recordando que la sociedad no es un ente extraño ajeno a mí, soy yo y los demás yoes que me rodean, así que si quiero cambiarla tengo que empezar por cambiar yo. No esperar a que cambien los demás.

Creo que tenemos que creer y respetar a las personas cuando dicen lo que son y cómo se llaman, y entender que la diversidad es una realidad y un valor.

 

Como siempre, tienes el texto del artículo en PDF aquí, y las imágenes en la sección “Descargables”.

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©Ana María Caro. Este artículo puede ser compartido, reproducido, leído y comentado de cualquier manera, siempre que se cite su origen y autoría.

Imagen de los documentos: licencia Morguefile.

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